“El sur también existe”
Mario Benedetti
¡Por siempre Néstor!

La siguiente poesía la realicé a horas de la muerte de Néstor, luego de salir del estupor que me provocó la noticia de su partida.
Gran estupor y dolor que me afectó a mí y a muchos argentinos/as y sudamericanos/as, que vieron en él la reconstrucción de un Estado, y de un proyecto social sin precedentes desde la instauración de la Democracia.
La terminé de realizar cuando llegó a Sante Cruz.
Sólo corregí algunos versos, que mencionan a la Plaza y a la oposición, para poder agregarle otros y cerrar la idea que necesité expresar.
No tiene otra corrección. Quise resguardar la emoción por sobre lo estético y lo literario.
Necesité guardar la palabra primera, la que me nació abruptamente, para retener el sentimiento inicial que la generó y rendirle, así, honores a la persona que respeto, y a la segunda, a nivel político, qué me tocó llorar.
Los pueblos de la tierra no sólo deben elegir al hombre que los conduzca: deben saber cuidarlo de los enemigos que tienen en las antesalas de todos los gobiernos.
Eva Duarte de Perón
Miércoles 27 de octubre de 2010
"Sólo una cosa no hay. es el olvido"
Se durmió en silencio.
Abruptamente.
Restituyó la Cuna perdida
la ciudadanía
la posibilidad del Ser
recuperando el grito la rebelión
el palmo de tierra
Y aún entrado en la muerte
no renuncia
Ingresó en la Historia en el Mito
insigne entero
Se llevó la banda
matizada en la piel
y la Bandera
le sirve de alas
La plaza está llena
sin choripanes
sin gastos de alquiler
sin arreos
milagrosa
La oposición observa.
Dice que lo llora
Ninguno de ellos puede
ejercer su lugar sin usurparlo
sin ser un animal de circo
una marioneta burlesca
de papel mallé
bien decorada
El General lo sabe Ahora...
El pueblo también lo sabe
El pueblo no olvida
El pueblo responde:
¡Néstor Presente!
¡Siempre!
Doy gracias a mi pueblo argentino.
A mi gente, a la que no encontraba, a la que no le hallaba razones para identificarme. La que me motivó, muchas veces, la necesidad de querer irme a buscar otros lugares de pertenencia. Que me hizo enojar, distanciarme.
La ruptura del ostracismo es otra de las herencias que nos deja Néstor.
Y se vio en la Plaza , y me emocionó saber que hay infinidad de otros en donde espejarse, en donde priva la raíz del “hombro con hombro”, por sobre el mísero interés político al que nos tenían acostumbrado los cínicos personajes previos a Néstor y Cristina.
El país real se manifestó. Y fue con tal contundencia, que les va a ser muy difícil desenrollar de nuevo la madeja que pudimos ovillar, para querer volver a atraparnos, otra vez, en su escabrosa y perversa maraña.
Cristina es y será el reflejo de esta verdad encontrada. Ella seguirá la consecución de sus obras. La consolidación de un proyecto que juntos gestaron. Y a pesar de haber perdido a su pareja de vida, ella está lo suficientemente substanciada de los hechos, como para saber con absoluto conocimiento, convicción y coraje, como manejar un gobierno, que desde el vamos, lo tiene muy bien asumido.
¡Gracias Argentina!
Porque siempre conseguís volver a sorprenderme.
Gracias, por el orgullo que siento de haberme convertido en una “Incorrecta política”, una “Grasa Sudaca” y una “Boluda honesta”.
¡Qué florezcan mil flores!
Nadie pudo cumplir con la doctrina peronista. Todo lo contrario. En el nombre de Perón regalaron el país. Persiguieron y tiñeron de sangre las calles y la historia.
Pero esa misma historia y los hechos recientes demostraron que, los que se dicen ser los herederos de Perón, sólo son lobos disfrazados de corderos.
Milagrosamente, los vientos fuertes y frescos del sur arrasan a los vientos del norte y del centro del país, despejando los cielos, para que podamos ver las estrellas que signaron nuestros destinos.
Evita es una de ellas. Es la más brillante; la más amada, temida y odiada; la más fiel a la doctrina… es el espejo y el alma del pueblo.
No puedo separa a Néstor de Evita, de su génesis, de su leona madre política.
Mi sencillo homenaje para ella:
“Como mujer siento en el alma
la cálida ternura del pueblo
de donde vine y a quien me debo”
Eva Duarte
Evita
Tu nombre conlleva sílice, agua
barro, poma,
la pérdida del paraíso
la conquista del mundo.
Lo pagano y lo profético.
Tu nombre aún altera serpentarios,
ídolos de fango
hambre incipiente.
Se persignan los altares las divas
los obsecuentes.
Tu aroma a mar a provocado
drásticos tifones,
y un bravío general a tus pies
a naufragado.
Y entre el oleaje y la locura
la turba enloquecida,
todavía, tu nombre brama
A pesar de tus lánguidos ovarios irrumpió
este pueblo mío.
Tu herencia: sangre descarriada,
con identidad de Patria
insurrecta, descamisada.
Silvia Carmen Mendoza
Yo no quise ni quiero nada para mí. Mi gloria es y será siempre el escudo de Perón y la bandera de mi pueblo. Y aunque deje en el camino jirones de mi vida, yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la victoria.
Evita